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Incluir también es escuchar: la voz de las personas con discapacidad intelectual importa

Incluir no es solo abrir una puerta. También es preguntar qué quiere la persona que entra. Las personas con discapacidad intelectual tienen voz propia, opiniones claras y sueños concretos. Y la verdadera inclusión empieza por escucharlas.
Atleta líder interviniendo con micrófono durante un congreso, promoviendo la participación, la inclusión y la voz de las personas con discapacidad intelectual en Olimpiadas Especiales.

Hay una frase que se usa mucho en el mundo de la discapacidad: "Nada sobre nosotros sin nosotros." Es una frase poderosa. Significa que ninguna decisión que afecte a las personas con discapacidad intelectual debería tomarse sin ellas.

Pero en la práctica, ¿qué tanto las escuchamos? ¿Cuántas veces alguien habla en nombre de ellas sin preguntarles? ¿Cuántas veces se decide por ellas sin consultarlas?

En Olimpiadas Especiales creemos que la inclusión real empieza con la escucha activa. No solo con incluir personas en actividades, sino con incluir sus voces en las conversaciones que importan.

¿Por qué cuesta tanto escuchar?

A veces, sin darnos cuenta, cometemos un error de fondo: asumimos que una persona con discapacidad intelectual no puede expresar lo que quiere o necesita.
Eso no es verdad. Puede que lo exprese de una manera diferente. Puede que necesite más tiempo. Pero tiene voz. Y esa voz tiene mucho que decir.

El problema no está en la persona con discapacidad intelectual y/o del desarrollo. El problema está en los espacios que no están preparados para escucharla. Espacios donde se habla rápido, con palabras difíciles, sin pausas, sin preguntar. Espacios donde la participación se vuelve decorativa, no real.

¿Qué es la escucha activa en la inclusión?

La escucha activa no es solo quedarse callado mientras alguien habla. Es mucho más que eso. En el contexto de la inclusión de personas con discapacidad intelectual, escuchar activamente significa:

  • Crear espacios donde la persona se sienta segura para hablar.
  • Usar lenguaje fácil y claro, sin palabras complicadas.
  • Dar el tiempo necesario para que la persona exprese su idea.
  • No interrumpir ni terminar la frase por ella.
  • Confirmar que entendiste bien lo que dijo.
  • Tomar en cuenta su opinión en las decisiones.
  • Respetar cuando dice "no" o "no quiero".

Estas acciones parecen simples. Pero marcan una diferencia enorme. Cuando una persona con discapacidad intelectual siente que su voz es escuchada, su confianza crece. Su participación crece. Y su vida mejora.

>> Cómo hablar con personas con discapacidad intelectual.

El derecho a ser escuchado: no es un favor, es un derecho

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas es clara. Las personas con discapacidad tienen derecho a participar en las decisiones que afectan su vida. No como invitadas. Como protagonistas.

Eso incluye decisiones sobre su salud, su educación, su trabajo, su vivienda y su tiempo libre. Incluye también decisiones sobre los programas y actividades en los que participan. En Olimpiadas Especiales, ese derecho no es solo un documento. Es una práctica diaria.

Leer >> El día que entendimos que la inclusión no es un favor, es un derecho

Voz propia: las personas con discapacidad intelectual también lideran

Atleta con discapacidad intelectual presentando con micrófono durante un evento, representando liderazgo, inclusión y participación en el entorno de Olimpiadas Especiales.

Uno de los avances más importantes en la inclusión es el movimiento de liderazgo. Personas con discapacidad intelectual que toman la palabra, que lideran organizaciones, que hablan en congresos y que participan en la creación de políticas públicas.
A través del programa Liderazgo de Atletas, en Olimpiadas Especiales, creamos oportunidades para que nuestros atletas, además de competir, tengan un rol activo en nuestro movimiento. Diseñan programas, dan charlas, representan a sus compañeros. Su voz no es decorativa. Es central.
Estos ejemplos demuestran algo muy importante: cuando se crean las condiciones correctas, las personas con discapacidad intelectual no solo participan. Lideran.

Cómo practicar la escucha activa en tu vida cotidiana

La inclusión no empieza solo en las instituciones. Empieza en cada conversación. Si en tu vida hay personas con discapacidad intelectual y/o del desarrollo ya sea un familiar, un compañero de trabajo o un vecino, estas ideas pueden ayudarte:

  1. Pregunta directamente: “Cómo te sientes con esto?".
  2. Evita hablar en tercera persona sobre alguien que está presente.
  3. Usa lenguaje sencillo y concreto, con ejemplos reales.
  4. Celebra cuando esa persona se expresa, aunque sea de una manera diferente.
  5. Apóyate en imágenes, gestos o dibujos si las palabras son difíciles.
  6. No supongas lo que necesita: pregunta.

Cada vez que haces esto, estás diciendo con tus acciones que esa persona importa. Que su opinión vale. Que tiene un lugar en la conversación.

Incluir es un verbo que se conjuga en primera persona

Incluir no es algo que hacemos por otros. Es algo que construimos con otros. Y para construirlo, primero hay que escuchar. Escuchar con paciencia. Escuchar con respeto. Escuchar con la disposición real de cambiar algo después.

En Olimpiadas Especiales llevamos años aprendiendo esto. Cada atleta que nos dice lo que quiere cambiar de un programa nos hace mejores. Cada voz que incorporamos a nuestras decisiones hace que lo que hacemos tenga más sentido y más impacto.

La inclusión no es perfecta. Siempre hay cosas por mejorar. Pero cuando ponemos la voz de las personas con discapacidad intelectual en el centro, sabemos que vamos por el camino correcto.

¿Quieres saber cómo escuchamos mejor en Olimpiadas Especiales?

Encuentra aquí tu programa local y únete a nuestro movimiento.