Como mujer y como líder en el movimiento de inclusión en América Latina, creo firmemente que la igualdad de género no estará completa mientras las mujeres con discapacidad intelectual sigan siendo invisibles.
Hoy conmemoramos el Día Internacional de la Mujer reconociendo la fuerza, resiliencia y liderazgo de millones de mujeres en América Latina. Pero también debemos reconocer una realidad incómoda: no todas las mujeres tienen acceso a las mismas oportunidades, y para las mujeres con discapacidad intelectual esa brecha es aún mayor.
Las mujeres con discapacidad intelectual viven una doble brecha: por género y por discapacidad. Esa realidad nos exige ir más allá de las palabras y avanzar hacia acciones concretas que garanticen inclusión e igualdad real.
En Olimpiadas Especiales América Latina trabajamos cada día para transformar esa realidad. En 2024, nuestro movimiento impactó a más de 297,000 atletas en 20 países de la región, y el 37 % de nuestras atletas fueron mujeres. Detrás de ese número hay miles de historias de valentía, perseverancia y familias que decidieron creer en el potencial de sus hijas.
Cada mujer que compite en una cancha comunitaria o en una escuela está desafiando estereotipos profundamente arraigados sobre lo que significa vivir con una discapacidad intelectual y sobre lo que significa que una mujer practique deporte competitivo.
El deporte no es solo competencia. Es dignidad. Es autonomía. Es liderazgo.
Es la oportunidad de desarrollar confianza, tomar decisiones, levantar la voz y ocupar espacios que durante demasiado tiempo han sido negados.
Sin embargo, el acceso a estas oportunidades aún no es equitativo. Necesitamos políticas públicas verdaderamente inclusivas, mayor inversión en programas de desarrollo y un compromiso real del sector público y privado para abrir oportunidades educativas, deportivas y laborales para las mujeres con discapacidad intelectual.
Conmemorar este día también implica preguntarnos qué estamos haciendo —como sociedad— para que ninguna mujer con discapacidad intelectual quede atrás.
La igualdad de género solo será real cuando también incluya a las mujeres con discapacidad intelectual.
Hoy, en Olimpiadas Especiales América Latina reafirmamos nuestro compromiso de abrir caminos, elevar voces y continuar construyendo una región donde cada niña y mujer con discapacidad intelectual sea reconocida por su liderazgo, su talento y su capacidad de transformar el mundo que la rodea.